Programas de Integridad: Evolución de los requisitos

Si hoy quieres competir en compras públicas, ya no basta con ofrecer buen precio y cumplir los plazos: te van a pedir demostrar integridad de forma concreta. Desde 2023, las bases de licitación han empezado a exigir Programas de Integridad, primero como una formalidad, y hoy como un requisito que puede definir quién se adjudica el contrato.

En este artículo verás cómo han evolucionado estas exigencias desde el dictamen de Contraloría de 2023 hasta las licitaciones de 2025, qué entienden los organismos públicos por Programa de Integridad y qué nivel de madurez necesitas para que tu programa realmente sume puntos en la evaluación. La idea es que puedas mirar tu propia empresa, identificar en qué nivel estás y decidir cómo avanzar para competir mejor en el Mercado Público.

¿Qué se entiende hoy por Programa de Integridad?

Desde la entrada en vigor de la Ley 21.634 y del nuevo Reglamento de Compras Públicas, los compradores pueden exigir un Programa de Integridad como parte de las bases. En muchos casos, este requisito puede representar hasta un 10% del puntaje o incluso ser una condición excluyente para adjudicar.

En términos simples, un Programa de Integridad es un sistema de gestión formado por políticas, procedimientos y controles internos que buscan prevenir delitos, conflictos de interés, actos de corrupción y malas prácticas en la relación con el Estado. Las licitaciones más recientes lo definen como un sistema que no solo previene, sino que también puede identificar y sancionar infracciones de leyes, regulaciones y códigos internos, promoviendo una cultura de cumplimiento.

Dicho de otra forma: no se trata de un documento que adjuntas una vez, sino de un conjunto de prácticas vivas que se aplican, se monitorean y se mejoran en el tiempo.

Niveles de madurez: ¿en qué etapa está tu programa?

No todos los programas son iguales ni tienen el mismo impacto al momento de ejecutar un contrato con el Estado. Hoy se pueden distinguir distintos niveles de madurez, que marcan la diferencia entre “cumplir en el papel” y gestionar realmente los riesgos en la práctica.

Los niveles típicos son:

  • Declarativo: declaración genérica, sin evidencias ni respaldo concreto; el riesgo en la ejecución del contrato es alto.
  • Formal: existen políticas documentadas, pero sin seguimiento ni monitoreo; el riesgo se mantiene medio.
  • Implementado: hay evidencias claras, responsables designados y actividades realizadas; el riesgo baja a un nivel bajo.
  • Sistémico: el programa está integrado a procesos de compras, relación con proveedores y gestión interna; el riesgo se vuelve muy bajo.
  • Auditado: existe certificación externa o revisión independiente; el riesgo de fallas en integridad es casi nulo.

En la práctica, el nivel Implementado es hoy el mínimo que se espera en muchas licitaciones. Si tu empresa se queda en un enfoque solo declarativo, probablemente pierdas competitividad frente a quienes ya demuestran implementación y monitoreo.

2023–2025: de la declaración a la auditoría

La evolución de las exigencias ha sido rápida. Puedes verla en tres momentos clave:

  • 2023: el inicio de la obligatoriedad
    A partir del dictamen N°E370752/2023 de la Contraloría, se introduce la obligatoriedad de contar con Programas de Integridad en compras públicas. Muchas bases partieron solicitando simples declaraciones juradas y la mera existencia del programa, sin detallar su contenido ni cómo verificar su aplicación. Aun así, ya se pedía evidencia de que el programa es conocido por los trabajadores, como correos internos o registros de comunicación.
  • 2024: el año de los verificadores
    Durante 2024, las licitaciones comienzan a pedir el programa de forma más específica. Los gestores de compras entienden que necesitan un enfoque más sistémico, que vaya más allá de documentos firmados para el futuro. Empiezan a aparecer verificadores más detallados, alineados con el dictamen de Contraloría, que buscan demostrar que el programa se aplica y no solo existe en papel.
  • 2025: programas auditables y enfoque sistémico
    En 2025 se consolida una definición más robusta de Programa de Integridad como sistema de gestión que previene, identifica y sanciona infracciones, con énfasis en cultura de cumplimiento. Algunas licitaciones, como las ID 1058095-10-LR25 y 1057417-89-LR25, incorporan verificadores que evalúan la sistematicidad, el monitoreo y la evaluación del programa, e incluso prevén que pueda ser auditado durante toda la ejecución del contrato.

Si tu empresa quiere estar a la altura de estas exigencias, necesitas pasar de un enfoque puntual a uno sistemático y auditable.

Lo que más están pidiendo los organismos públicos

No todos los sectores están avanzando al mismo ritmo, pero hay tendencias claras. La investigación muestra que el sector Salud es el que más ha incorporado verificadores de implementación de Programas de Integridad en sus bases y anexos.

Además, el nuevo Reglamento de Compras Públicas, en su artículo 17, establece que quienes deseen contratar con el Estado deben contar con un Programa de Integridad y acreditar que su personal lo conoce y lo aplica activamente. Esto te obliga a pensar en acciones concretas como capacitaciones, comunicaciones internas y controles documentados.

En la práctica, las bases ya no se conforman con un PDF guardado: buscan señales claras de que el programa está incorporado en la operación diaria.

Cómo te apoyamos desde CGIE Consultoría

En CGIE Consultoría hemos venido analizando estas exigencias desde 2023, revisando licitaciones y casos reales para entender cómo se están aplicando en la práctica. Acompañamos a proveedores del Estado a cumplir la normativa, ordenar su gestión y mejorar sus resultados en compras públicas a través de la integridad, la sustentabilidad, normas ISO y prevención del delito.

Para el diseño e implementación del Programa de Integridad, usamos dictámenes, directivas, leyes y reglamentos aplicables, y los integramos como un sistema de gestión con documentos y medios de verificación que se pueden presentar en licitaciones. De esta forma, tu personal conoce el programa, sabe cómo aplicarlo y puedes demostrarlo cuando más lo necesitas.

Los Programas de Integridad dejaron de ser una formalidad y se transformaron en un factor decisivo para contratar con el Estado. Entender cómo han evolucionado los requisitos, y llevar tu programa desde lo declarativo a lo sistémico y auditable, es clave para sostener tu participación en el Mercado Público.

Si tu empresa quiere adelantarse a las próximas exigencias y no quedarse atrás frente a la competencia, este es el momento de revisar, fortalecer y evidenciar tu Programa de Integridad.

Nuestra propuesta

Si quieres saber en qué nivel de madurez está hoy el Programa de Integridad de tu empresa y qué necesitas para que sea competitivo en compras públicas, podemos ayudarte.

Agenda una evaluación de factibilidad o solicita una cotización, y trabajemos juntos para que tu Programa de Integridad sea realmente un diferenciador en tus licitaciones.


Conoce más con CGIE Consultoría

Suscríbete y recibe las últimas publicaciones en tu correo electrónico.

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo